Germán Sadday

¿Festejos del Gobierno, festejos de México?

In Opinión, Política on September 10, 2010 at 4:50 pm

La celebración del bicentenario y centenario se ha convertido en una diatriba contundente. Con poca organización, ingenio y articulación por parte de la Federación, los festejos de la mexicanidad parecen sombríos y, abyectamente, deslucidos en estas fechas patrias importantísimas en el orgullo nacional.  

Al igual que en el centenario del natalicio de Benito Juárez, cuyos festejos apenas alcanzaron para cubrir oficialmente la obligación moral de la administración Federal de Vicente Fox, adverso ideológicamente a Juárez, de igual forma, se reitera la incapacidad actual, ya sea por apatía o contubernio de ideas y política en contra de la memoria histórica del pueblo de México.

No hay que olvidar que el Gobierno a nivel Federal, presidido por el PAN, representa a la derecha mexicana, al sector conservador, a aquellos que históricamente fueron vencidos por los idearios del pueblo y que al día de hoy, contradictoriamente, representan al Gobierno derrocado hace cien años, las ideas que, armadamente, se sometieron hace doscientos.

La mexicanidad, como concepto, no debe confundirse activamente con los gobiernos, ni la idea de la patria con la de los gobernantes. México es mucho más que la situación actual, que los ecos de inquietud que reinan, que la crisis social, política y económica en nuestro país. La nación, nuestra tierra, las raíces que nos unen, no pueden ser comparadas con la precaria condición del Estado y la apatía del mismo no debe transferirse a los caracteres de los mexicanos: Aunque haya poco que festejar por las acciones del gobierno, aunque no existan motivos de celebración en las guerras internas que aquejan al territorio, la fiesta del bicentenario no es la fiesta del Estado, sino la fiesta de todos los mexicanos.

La pretensión del gobierno que desde hace diez años ha imperado y tratado de imponerse en la conciencia de los mexicanos, ha sido la de la amnesia de la historia, la de la confabulación en contra de los intereses logrados en dos guerras libradas entre hermanos. Paulatinamente, recobrando poder para los círculos de la derecha, prorrogando las ideas de justicia social y progresismo, esta derecha ha obstaculizado el cauce de la historia e imponiendo olvido en cuestiones importantes de lo ya mencionado.

Durante las fiestas patrias, yo celebraré mi mexicanidady el orgullo que me causa ser parte de este gran país. Durante estas fechas insistiré en la conciencia histórica y en las grandes ideas que han servido a la patria. Estas son las fiestas del mexicano, no del gobierno.

Generación del Bicentenario: La que “supo ponerse de acuerdo y sacar adelante al país”.

In Política on September 3, 2010 at 4:48 pm

El cuarto informe de Gobierno del jefe del ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, lució desfallecido, opaco, parco, insípido, triste, oscuro, ocre, casi nostálgico. La breve semblanza en el Palacio Nacional, de pocos aplausos y mínimo fulgor entre compinches, partidarios e invitados especiales, estribó en un triste llamado a la unidad y el ofrecimiento de cifras que en nada, animaron a los presentes y elevaron el entusiasmo de ovaciones vagas y magras.

Parece que, en el ocaso del sexenio de Calderón, en un intento de sobrevivencia –ya no política- natural en la toma de acuerdos, morirá solo. Las reformas que pretende sean aprobadas en el Congreso, para constreñir un esfuerzo favorable a su administración, difícilmente, podrán salir avantes en dos cámaras adversas a los posicionamientos de Calderón y, contrarias al diálogos ante la situación imperante tras las recientes elecciones.

Y es que, en tiempos pre electorales, a un año del comienzo de las justas presidenciales, ni PRI ni PRD accederán a formular acuerdos políticos que generen polémica y trasgredan a los principales actores que pudiesen ser candidatos, ni decisiones que pudieran en dado momento ser contrarias a las doctrinas de las fuerzas políticas opositoras al PAN, partido oficial en el poder.

Por un lado, el PRD, sectario, acostumbrado a la riña y agresión, se mostró distante. La luna de miel con el PAN, ha llegado a su final. Vencieron al PRI en sus bastiones históricos mediante una coalición que, probablemente, estallará al momento de repartir las posiciones de Gobierno entre sus partidarios. De igual forma, ya anunciado Jesús Ortega de la inexistencia de alianzas en el Congreso, dificulta enormemente un diálogo que pueda fomentar acuerdos, dada la naturaleza intrínseca de las tribus del PRD a nivel federal. Escenario adverso para la administración calderonista.

Del otro, un PRI soberbio, ensimismado, engrandecido, al que Calderón duramente, podrá acercar para liar acuerdos en la situación post electoral que hasta el momento, se recuerda como un “amontonamiento” en contra de la maquinaria del dinosaurio. El PRI, casi legible, hará un papel adverso totalmente, salvaguardando las formas para sobresalir como un ente mediador, cuya posición en el escenario político actual, claramente, llevará las mejores ganancias en los diálogos legislativos.

PRI y PRD no irán con Calderón. La administración Federal no tiene apoyo en el Congreso de la unión. Las reformas calderonistas, serán poco viables en el transcurso del resto del Gobierno.

El llamado a los actores políticos, a que sean la generación del bicentenario, aquella que “supo ponerse de acuerdo para sacar adelante al país”, no se concretará y lucirá, como hasta el día de hoy, cual festejo de bicentenario: triste.

Fue tardío el llamado de unidad, y a estas alturas del juego, la posición de Calderón es simple y llanamente formal. ¿Qué sucederá los próximos dos años, donde uno, será solamente de transición?.       

        

Funeral Blues

In Uncategorized on September 1, 2010 at 4:14 am

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

4 bodas y un funeral

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.