Germán Sadday

Generación del Bicentenario: La que “supo ponerse de acuerdo y sacar adelante al país”.

In Política on September 3, 2010 at 4:48 pm

El cuarto informe de Gobierno del jefe del ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, lució desfallecido, opaco, parco, insípido, triste, oscuro, ocre, casi nostálgico. La breve semblanza en el Palacio Nacional, de pocos aplausos y mínimo fulgor entre compinches, partidarios e invitados especiales, estribó en un triste llamado a la unidad y el ofrecimiento de cifras que en nada, animaron a los presentes y elevaron el entusiasmo de ovaciones vagas y magras.

Parece que, en el ocaso del sexenio de Calderón, en un intento de sobrevivencia –ya no política- natural en la toma de acuerdos, morirá solo. Las reformas que pretende sean aprobadas en el Congreso, para constreñir un esfuerzo favorable a su administración, difícilmente, podrán salir avantes en dos cámaras adversas a los posicionamientos de Calderón y, contrarias al diálogos ante la situación imperante tras las recientes elecciones.

Y es que, en tiempos pre electorales, a un año del comienzo de las justas presidenciales, ni PRI ni PRD accederán a formular acuerdos políticos que generen polémica y trasgredan a los principales actores que pudiesen ser candidatos, ni decisiones que pudieran en dado momento ser contrarias a las doctrinas de las fuerzas políticas opositoras al PAN, partido oficial en el poder.

Por un lado, el PRD, sectario, acostumbrado a la riña y agresión, se mostró distante. La luna de miel con el PAN, ha llegado a su final. Vencieron al PRI en sus bastiones históricos mediante una coalición que, probablemente, estallará al momento de repartir las posiciones de Gobierno entre sus partidarios. De igual forma, ya anunciado Jesús Ortega de la inexistencia de alianzas en el Congreso, dificulta enormemente un diálogo que pueda fomentar acuerdos, dada la naturaleza intrínseca de las tribus del PRD a nivel federal. Escenario adverso para la administración calderonista.

Del otro, un PRI soberbio, ensimismado, engrandecido, al que Calderón duramente, podrá acercar para liar acuerdos en la situación post electoral que hasta el momento, se recuerda como un “amontonamiento” en contra de la maquinaria del dinosaurio. El PRI, casi legible, hará un papel adverso totalmente, salvaguardando las formas para sobresalir como un ente mediador, cuya posición en el escenario político actual, claramente, llevará las mejores ganancias en los diálogos legislativos.

PRI y PRD no irán con Calderón. La administración Federal no tiene apoyo en el Congreso de la unión. Las reformas calderonistas, serán poco viables en el transcurso del resto del Gobierno.

El llamado a los actores políticos, a que sean la generación del bicentenario, aquella que “supo ponerse de acuerdo para sacar adelante al país”, no se concretará y lucirá, como hasta el día de hoy, cual festejo de bicentenario: triste.

Fue tardío el llamado de unidad, y a estas alturas del juego, la posición de Calderón es simple y llanamente formal. ¿Qué sucederá los próximos dos años, donde uno, será solamente de transición?.       

        

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